miércoles

Un texto que me debía


Los adioses son los que me empuñan la letra, ya lo sé. Los finales son siempre los parte-aguas que me obligan a revisar los pasos y a sentarme a escribir. Un moño, una cerradura, una llave. Un hasta acá. Mi tendencia conservadora se estira y se amolda a niveles absurdos. No puedo con los finales: los tengo que remontar como barriletes de barro. Un poco pesados, un poco desbordados. Los finales son cada vez algo nuevo. Un nunca haber estado allí, un dolor seco en medio del corazón. Un no más. Un rechinar en las articulaciones, una falta de aire.
Los finales son un frontón sobre el que me estrello. Y me quedo allí un tiempo, me crecen malezas, duermo incómoda. Hasta que salto a través, como hoy. A fuerza del mundo que se me impone con las decisiones que yo no tomo. Me cuestan los finales y corto mis raíces como bonsái. No crezco, me quedo hasta que una tormenta me voltea.
Luego amanece y al fin entiendo. Aprendo que nunca podré definir eso que dicen “dejar fluir”. No sé hacerlo. Me perdono. Me siento a ver cómo se vacía mi corazón, lo disfruto. Me quedo escuchando el soplido de un vacío que me aturde pero que dice, en el fondo del viento, que es comienzo. Me perdono, me doy cuenta, me entrego. Dejo ir.


2 comentarios:

  1. Me enamoré de como escribís.
    Dudo acerda de si del porqué también.
    Tengo tiempo en esta cuestión platónica.
    No sos nueva en mis pupilas.
    Hoy me dió por confesar poesía.
    Por hacerme cargo de tanto valor.
    ¿Es marearse todo esto?
    Vos me estimulás y yo te evito.
    Evito leerte y acordarme.
    Acordarme de vos y de la mar en coche.
    Hay imposibles posibles
    que solo lo son si somos nosotros posibles.
    Y solo seríamos posibles
    si somos así.
    Si el vos y yo representara un todo para muchos
    y no este capaz para poquísimos.
    Este tal vez
    al que nos tienen acostumbrados.
    Aprendí que el capitalismo es utópico.
    Y el amor es lo real.
    El amor y los lentes de Lenon
    Y la vanguardia.
    Que en el sin sentido,
    dice, mejor que habla.

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  2. hace rato que estoy por comentar acá.
    se me hace un nudo en la garganta leer sobre despedidas, sobre finales.
    será que yo también estoy débil y me duelen hasta en el cuerpo despedidas que parecen ínfimas pero que acaban con esos pequeños momentos de ternura que una fugazmente disfrutó.
    será que tendremos que acostumbrarnos?
    fuerza, Mar! (y digo esto como si dijera, también, fuerza, Caro!)

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maréese un rato, maréese