miércoles

circe



mi primera contraseña
de mi primer correo
de mi primera computadora
fue “Circe”
quizá no tenga que explicar por qué
¿o sí?
da igual ahora
que ya el viaje me atraviesa
y me da nombre:
semilla de samuhú
hija del aire
tubércula
arenera
amante
de los gerundios
en los que se permanece
alegremente
camino al mar

jueves

Buscando a Quiroga

Me acunará la siesta misionera, Horacio. Iré tras tus pasos de perfecto cuentista enloquecido. Buscaré tu casa en la espesura. Esa casa a la que el padre volvió solo, sin el hijo, que colgaba del alambrado ya muerto. Miraré tu machete, Horacio, con admiración. Te veneraré por trabajador de las palabras, por hachero del regodeo intelectual. Iré a la selva a buscarte, Horacio. Y me arrodillaré frente a tus letras concretas y agrestes, para agradecerte el camino que has abierto a fuerza y a delirio, en mí.





Decálogo del perfecto cuentista, Horacio Quiroga. 


I - Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.

II - Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III - Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

IV - Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V - No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI - Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla.
Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII - No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII - Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX - No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

X - No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.


miércoles

"¿Cómo hacer que el mar entero quede en calma 
desde el mar? 

Viento de un verano eterno 
enredando el hilo blanco 

Ciego resplandor de enero 
tejiendo de nuevo el manto 

Vengo a ser la sal, las piedras, 
a nacer de oleaje y algas 

¡Vengo a amanecer! 
A despertar el día 
lento..."