domingo

la escritura urgente





Supe leer y escribir antes de saber atarme los cordones. No tiene origen, no lo recuerdo. Con los años he abordado a la conclusión maravillosa de que todo aquello que yo pueda escribir me habla de una que existe más allá de mí. Y entonces hay momentos en donde las palabras parecen haberse rebelado. No salen o se agolpan, parecen feas e impropias y a una le da la sensación de que no es capaz de decir nada bellamente. Se sienta una, mira la pantalla, convoca a los de siempre. Y nada. Una sabe que hay algo allí viviendo tímidamente dentro y entonces insiste. Una palabra, dos, tres. Una oración, quizá. Completita. Y nada. No hay nada allí. Abandona una la tarea, que es dolorosa, la infertilidad nos frustra, todas las veces que sucede.

De repente un movimiento en la cortina, una frase del noticiero o un rostro en una foto vieja, hacen la magia. Como un rayo se corta el tiempo y empieza otro, en el que un aluvión de mensajes  se abre paso hacia un texto, a veces amorfo, a veces perfecto, pero siempre incontrolable. Y parecen lava las palabras. Son masa ardiente que estaba en movimiento dentro de nosotros y que anidaba allí sin tener sentido aparente que le correspondiera.  
Así el texto es una urgencia, una comezón que hay que atender porque así se curan los amores. Bastan esos movimientos milimétricos del mundo para que suceda, y nos deje, al fin, con la liviandad y el estupor que viene siempre después del amor.

4 comentarios:

  1. Una y otra vez, la calma y la consecuente sorpresa. Así será la vida. Muy lindo blog!
    Besos van

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  2. Mejor no lo pudiste haber escrito. Que bueno que te hagarre la comezón y que las palabras terminen brotando como lava. Qué bueno. Sino qué hubiera leído yo recién?

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  3. Qué bueno que viniste a escribir de nuevo.
    Siempre se te extraña
    porque tenés un alma para mil días contigo.
    Quién puede saber cómo sos,
    cómo somos?
    me basta con tu vuelo de palabras
    con tu lava ardiente
    y no me arrepiento jamás de lo que escribo
    y menos de lo que siento.
    Por eso,
    gracias, por encenderme,
    de nuevo.


    Jules

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  4. Gracias a Sabi llegué acá para coincidir en un todo con tus palabras. Abrazos y buena vida.

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maréese un rato, maréese