lunes

para Ariel

A veces no importa si fueron 8, 9 o 10 años los que teníamos cuando nos juntaron en la clase de inglés. Tampoco interesa demasiado que haga como 6 ó 7 u 8 largos años que vivimos en ciudades diferentes, que otros amigos nos coloreen las rutas, y hablemos con diferentes metáforas. O si cada vez que nos encontramos, debemos actualizar la lista de nuestros últimos fracasos que después serán (sabemos) carne de cañón para futuras risas.

Sí claro que me importa que nos une Julio. Que somos pintorescamente virginianos. Que cada vez que nos veamos debamos contarnos quiénes somos y abrir el juego de disparates para darnos cuenta que nos importa vernos felices. Que nuestras conversaciones sean lujos y detalles y el mundo de los diestros se nos siga imponiendo. Sí me importa encontrar en una combinación de muecas y ojos una respuesta implícita que él arma silenciosamente, para que lo entienda. Y un abrazo, siempre el mismo, pero cambiado, que nos cuenta cómo es esto de crecer a la par y en la distancia.

1 comentario:

  1. Lágrimas (algunas) y una sonrisa tan, pero tan grande... Palabras no tengo, me quedo con las tuyas que me abrazan cálidamente.
    Cariños desde la distancia amiga, cronopio, virgo, zurda; pero sobre todo Amiga.

    ResponderEliminar

maréese un rato, maréese